El objetivo de China en su guerra total contra el bitcoin: proteger al yuan digital y más control de sus ciudadanos

El objetivo de China en su guerra total contra el bitcoin: proteger al yuan digital y más control de sus ciudadanos

Veto a las criptomonedas para salvar el yuan digital.

Pekín ha establecido la prohibición de cualquier actividad relacionada con los criptoactivos, incluyendo los pagos, el trading y la publicidad.

China prohíbe cualquier actividad con activos virtuales para eliminar la competencia del bitcoin y provoca caídas del 6% en su cotización.

China lanzó ayer el episodio definitivo en la guerra que mantiene desde hace tiempo contra las criptomonedas y los criptoactivos al prohibir cualquier actividad relacionada con ellos, incluyendo los pagos, el trading y publicidad. La medida golpeó la cotización del bitcoin y otras altcoins, pero más allá de las caídas puntuales, el anuncio dejó en evidencia la estrategia de Pekín por su propia moneda virtual y disparó de nuevo los interrogantes sobre el futuro de las divisas digitales.
El gigante asiático ha sido durante años refugio de la industria cripto y la cuna de gran parte de la actividad minera a nivel mundial, pero el Gobierno de Pekín decidió subirse a la carrera por el dinero digital y ahora necesita despejar de rivales el camino para que su propia criptodivisa (CBDE), el yuan digital o e-Yuan, sea todo un éxito.
Eso explica en buena medida elanuncio ayer del Banco de la República Popular de China (PBOC) y eso explica también todas las prohibiciones que ha venido estableciendo el país en los últimos años. El pasado mes de mayo, el Gobierno prohibió a las instituciones financieras y de pagos ofrecer servicios relacionados con lo cripto y el minado en su territorio. Antes, en 2013, había prohibido el uso de bitcoin a proveedores de pagos externos; en 2017, la venta de tokens, y en 2019 apuntaron a los exchanges.
«China está protegiendo su yuan digital y no quiere que el resto de monedas descentralizadas supongan ninguna competencia entre sus ciudadanos», explica Herminio Fernández, CEO de Eurocoinpay. Pero además de exterminar a la competencia, el Gobierno chino también busca reforzar el control sobre el flujo del dinero de sus ciudadanos. La opacidad de la industria de los criptoactivos ha permitido a una parte de su población realizar movimientos monetarios al margen de los férreos controles del Ejecutivo y eso es algo que choca con su política proteccionista de los últimos tiempos para paliar el enfriamiento macroeconómico.


ALCANCE GLOBAL
En esta línea, Pekín ha comenzado a distribuir pequeñas cantidades de eYuanes por varias ciudades y baraja, entre otras opciones, la posibilidad de que su moneda digital pueda tener fecha de caducidad para estimular el consumo y la inversión en determinados momentos de debilidad económica.
Pero volviendo al anuncio de ayer del banco central chino, el problema es que su decisión tiene consecuencias de alcance global. Entre otras cosas, la batería de prohibiciones dejó a la industria prácticamente sin capacidad de acción en el gigante asiático.
«De un plumazo, uno de cada siete ciudadanos de la población mundial está ahora oficialmente fuera del
mercado de criptoactivos. Hasta ahora, estos criptoactivos estaban bien establecidos en la región, lo que hace que su exclusión total sea un acontecimiento significativo», apunta Simon Peters, analista experto en criptoactivos de la plataforma de inversión eToro.

Lucha por los 42.000
La más popular de las criptomonedas se desplomó tras anunciarse las prohibiciones y mantuvo toda la sesión una lucha por mantener los 42.000 dólares.
Los expertos creen que perder el soporte de los 40.000 provocaría descensos mayores en el corto plazo.

Lejos de los 3.000
La subida vertiginosa de ethereum en lo que va de año
se vio frenada ayer de manera brusca. La divisa virtual se
dejaba en torno a un 9% al cierre de esta edición y se
alejaba de la simbólica barrera de los 3.000 dólares para aferrarse a los 2.800.

En concreto, el PBOC considera que todas las actividades de negocio relacionadas con las criptodivisas son ilegales y eso incluye servicios de tipo de cambio entre divisas oficiales y criptodivisas, servicios de canje (exchange) entre distintas criptodivisas, la compensación y liquidación de activos como contraparte central, la provisión de información de precios de criptodivisas, la emisión de tokens y las transacciones de derivados ligados a criptodivisas.
Además, no sólo es ilegal proporcionar todos estos servicios por parte de empresas chinas, sino que tampoco los exchanges situados en el extranjero podrán proporcionar esos servicios a residentes chinos.


CAÍDA DEL BITCOIN
La magnitud del anuncio provocó una reacción de pánico inicial entre los inversores que se reflejó de manera instantánea en las principales criptomonedas. El bitcoin, la más popular de todas, perdía en torno a un 6% al cierre de esta edición y luchaba por mantener los 42.000 dólares; ethereum, cuyo comportamiento en 2021 ha sido uno de los más meteóricos, se dejaba casi un 9%, y el resto de divisas virtuales replicaron las pérdidas en magnitudes similares.
«Las prohibiciones chinas podrían suponer un freno a la adopción global de los criptoactivos», advierte Simon Peters. De ahí las caídas de ayer en los mercados y de ahí las incertidumbres de futuro. El riesgo, según los expertos, es que China no sea el único país en adoptar restricciones tan severas y que otros bancos centrales establezcan directrices en esa línea.
«El enemigo del bitcoin son los reguladores y bancos centrales de todo el mundo. Si no hay réplica en otros países, el alcance del anuncio de ayer podría quedar limitado, pero si aparecen otros países en esta línea sí podría producirse un efecto mayor y más preocupante. Si se regula de forma extrema, el bitcoin puede hundirse», advierte Herminio Fernández.
En el peor de los casos, los analistas creen que el bitcoin podría caer de nuevo al nivel de los 20.000 dólares, pero en el mejor de los casos, otros expertos ven también una oportunidad en los descensos. «Ya hemos visto los efectos de China antes. El bitcoin cayó a 30.000 dólares en mayo tras prohibir la minería y los precios se recuperaron», apunta Moisés Santos, experto en activos digitales de Bitpanda España.
«Esta última caída de los precios podría verse como una oportunidad para que los tenedores a largo plazo que no se sientan intimidados, compren en la caída, y sigan construyendo carteras a precios más bajos. Será interesante ver si el nivel de 40.000 dólares mantiene su soporte, ya que una ruptura podría hacer que los precios se desplomen realmente a corto plazo», añade.

Fuente: elmundo.es

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